Decorar con originalidad La moderna reducción de los espacios ha cambiado las tajantes divisiones en la distribución de objetos. Hoy por hoy, en las salas pueden encontrarse escritorios, bibliotecas e incluso aparadores. Esta movilidad va más allá. Los detalles No sólo han resurgido pasadas costumbres como el forro de lazo, las borlas y los flecos para los sofás sino que es posible combinar los muebles antiguos remodelados con los objetos más modernos. Las paredes vuelven a ser protagonistas gracias a los acabados pintados a mano y se realzan con la elección de frisos, zócalos y molduras. Pero lo definitivo es la imaginación que amplía cada vez más las posibilidades de la decoración. Sobresalen detalles como los trapos o textiles, throw -que pueden aparecen como dejados por casualidad sobre una mesa o al cubrir los sofás-. Así, un tapete kilim puede cubrir completamente una mesita y servir de base para colocar objetos como candelabros o tallas religiosas. Lejos de la tradicional elección de muebles para las salas, resulta perfectamente válido reemplazar las poltronas por dos sofás enfrentados. Para muchos usos También se destacan alternativas como los cambios de funcionalidad en los objetos: un capitel puede convertirse en la pata de una mesa sencilla, respetando el tono original de la madera, o un jarrón antiguo puede permitir crear una lámpara original que dará un toque único al espacio. La versatilidad de los objetos en esta era postmoderna es tal que un armario puede utilizarse como biblioteca. En todo caso, arriesgarse un poco es quizá la única manera de descubrir al decorador que hay en uno mismo.


Escribir un comentario